Marketing no es maquillaje

¿Cuántas veces hemos oído que la belleza está en el interior pero aún así nos echamos capas y capas de maquillaje debido a la presión social y a la inseguridad que nos generamos nosotros mismos? ¿Cuántas veces estamos sin maquillaje y nos dicen que estamos mucho mejor? Pues sí, el marketing va de esto. De lo natural, que lo artificial se ha pasado de moda.

Marketing tiene más que ver con ser, que con parecer

Podríamos definirlo como una manera de transformar la realidad, de hacerla más bonita por la propia esencia del ser de nuestro producto. Es decir, no se trata de poner corrector encima de nuestras imperfecciones sino de potenciar aquello que es único en nosotros y nos gusta. Como por ejemplo, si nos sentimos agusto con nuestros labios usemos un labial llamativo en vez de tratar de afinar nuestra tez con capas de maquillaje que emanan artificialidad. Buscando eso que consigue satisfacernos a nosotros frente al espejo. Que permite reconocernos con naturalidad pero con ese toque que nos haga potenciar ese rasgo que nos hace especiales.  De eso trata el marketing, de buscar eso que tiene nuestro producto y ningún otro. Nadie compra un producto, compra un valor. Y aprovecho para mencionar que el valor no es más que una construcción mental subjetiva, por lo que hemos de trabajar el cómo los clientes perciben el valor que nosotros nos pensamos que tiene el producto.

El marketing que funciona no es un departamento, es toda la empresa

El foco ha de estar siempre en la necesidad del cliente, no en tus productos. El marketing podría definirse como una herramienta de gestión empresarial y como tal, engloba a todas las partes activas de la misma. Todos los activos de la empresa, tangibles e intangibles, son recursos de marketing. Centrándolo en el maquillaje, unos labios bonitos no lo son todo; la belleza ha de propagarse desde el interior. La estrategia de marketing también ha de estar alineada desde el interior de la compañía, siguiendo el core de la empresa. Ya lo dice el refrán, para estar radiante, hay que cuidarse por dentro y por fuera. Así que con el marketing, hagamos lo mismo, unamos todos los recursos los internos y los externos para potenciar los labios de nuestro negocio.

Marketing es encajar un producto en un mercado, no ir a buscar tontos que nos compren

Porque tontos, hay limitados y nuestra empresa ha de ser sostenible en el tiempo. De nada nos sirve dar una imagen equivocada  de nosotros mismos en una primera cita si no la vamos a poder sostener en el largo plazo. Y todos sabemos que si pensamos en nuestro negocio a largo plazo los clientes han de durar más que los productos que vayamos generando. Para encajar productos en mercados deberíamos focalizarnos en dos ejes:

  • Recurso
  • Necesidad

Si existe un recurso abundante y una alta demanda porque es una necesidad de muchas personas, entonces entramos en el cajón del producto masivo indiferenciado. Aquí entraríamos en la guerra de precios; y créeme que es mejor no entrar ya que siempre habrá una compañía que podrá abaratar costes mejor que la tuya. Si por el contrario nuestro recurso es escaso y tiene poca demanda, estaremos ante un nicho de mercado; el cual lo podemos dotar de un valor extraordinario para pocas personas consiguiendo una buena diferenciación.

El objetivo del marketing consiste en sacar los productos del cajón de masivos indiferenciados y darles un valor que los haga únicos.

¿Qué recursos tenemos para hacerlo?

  • Ganados: Los recursos que te mereces. Y los pierdes en cuanto dejas de merecerlos. Que qué  simpática eres. Que qué mona va esta chica siempre. Espérate a un día ser un poco borde o a que vean con qué pintas bajas la basura. Perderás todos los piropos acumulados por una sola contraposición al concepto. Sí. La importancia de la narrativa. ¿Qué dicen ahí fuera de nuestro producto? Un cliente bien cuidado genera rentabilidad creciente. Aquí entrarían las estrategias de captar y fidelizar consumidores.
  • Pagados: Estos son un extra, y han de estar siempre alineados con la esencia. Es decir, la cirugía estética está bien pero parémonos a ver qué podemos hacer primero con nuestra materia prima.  Si lo focalizamos al producto, pensemos que la publicidad es ideal solo cuando tienes pocas cosas que comunicar a muchísima gente y con muchísima prisa.
  • Propios: Los recursos que depende del nosotros. Qué rasgo es más distintivo en nosotros. Qué es aquello que nos dice la gente cuando nos conoce por primera vez. Un producto concebido para satisfacer las necesidades del consumidor necesitará muchos menos recursos pagados. Y será mucho más fácil ganar clientes que se fidelicen.

 

Resumiendo:

Quítale todo el maquillaje a tu producto y analiza qué te queda. Una vez lo tengas, empieza a construir. Exprime tus recursos propios al máximo, cuida aquellos recursos que vayas ganando y apóyate en los de pagos siempre siguiendo una estrategia única y alineada con la naturaleza del producto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Escrito por

Graduada en Biotecnología por la Universitat de Barcelona y master en Marketing farmacéutico en EADA. Trabajando en Marketing en Boehringer Ingelheim, donde intento aportar valor a través de la innovación constantemente. Me encanta la comunicación y el marketing. Si me tuviera que definir en una palabra sería naturalidad. Otro rasgo definitorio sería mi curiosidad hacia el mundo que me rodea y mi flexibilidad ante las circunstancias. Siempre en búsqueda de nuevos retos. Aprendiendo cada día un poquito más.

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