Empezaste tú

Empezó él.

Argumento mágico de nuestra infancia más pura, amuleto quita-culpas, justificador conductual  que se basa en el comportamiento de otros y que ha sido  utilizado por el 99,9% de la población alguna vez en su vida.

¿Qué por qué?

Por la simple naturaleza del ser humano. Si es que ya lo decía Tito Maccio Plauto y así lo popularizó Hobbes en uno de sus escritos: Homo homini lupus. Pero bueno, resumiendo, que no hemos venido aquí a una clase de latín. Que la culpa nunca es nuestra, que es del de al lado.  Que nos falta el gen de la responsabilidad individual en nuestro ser.

Según términos de la RAE se define responsabilidad como la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente. Y, como ya podéis intuir,  individual es definido como aquello que concierne o corresponde al individuo. Traduciéndolo a un lenguaje más campechano, responsabilidad individual podríamos definirlo como una vez que la cagues, tío, asúmelo, busca una solución y ya está.

A partir de que asumimos que el error es nuestro, nuestra mentalidad egoísta nos permite subsanar dicho error; he podido comprobar que si la equivocación es de otro y no nuestra (o en nuestra mente creemos eso) mover un dedo para solventarla se torna exponencialmente más difícil.

 Pasos para entrenar nuestra responsabilidad individual

  1. Estate conforme con aquello que haces y realízalo así y de esa forma porque piensas que es la correcta y tienes argumentos para defenderla.
  2. Confía en ti y pregunta cuando no sepas, analiza la respuesta y ejecuta. Si tienes formas alternativas, proponlas.
  3. Ten siempre en mente que si haces un procedimiento en el que participan varias personas, es responsabilidad de todos que funcione y para obtener un resultado positivo, el sumatorio de las responsabilidades de cada integrante del grupo ha de tener límite infinito.
  4. Ante la duda, la culpa podría haber sido tuya así que no intentes justificarte de manera irracional.
  5. Aparta tu propio ego y valora lo más objetivamente que puedas una situación.
  6. Cuando algo falla, piensa el por qué. Busca en primer lugar una solución, el fallo en la cadena de ejecución y no quién es la persona responsable de ese eslabón.

 

Visto así puede parecer fácil pero la cantidad de disputas que se crean por éste motivo es considerable. Últimamente hago uso del archiconocido cuenta hasta diez antes de hablar y es realmente recomendable, me ayuda a controlar mi incontinencia verbal y a valorar mejor una situación y actuar de forma más racional asumiendo mejor mis propias responsabilidades.

Y así. Que a ver si cambiamos un poquito el mundo entre todos. Y eso. Que a ver si empiezas tú.

 

E.

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Escrito por

Graduada en Biotecnología por la Universitat de Barcelona y master en Marketing farmacéutico en EADA. Trabajando en Marketing en Boehringer Ingelheim, donde intento aportar valor a través de la innovación constantemente. Me encanta la comunicación y el marketing. Si me tuviera que definir en una palabra sería naturalidad. Otro rasgo definitorio sería mi curiosidad hacia el mundo que me rodea y mi flexibilidad ante las circunstancias. Siempre en búsqueda de nuevos retos. Aprendiendo cada día un poquito más.

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