Las marcas se humanizan y nosotros nos deshumanizamos

La empatía es la capacidad humana de identificarnos con las sensaciones de otros y por ende sentir a través de ellos.  De esta forma, entramos en su radio emocional y nos situamos en una parte preferente de su psique sensorial. Esto, tal y como podemos llegar a imaginar, es una herramienta perfecta a la hora de conectar con las personas y es por eso que las marcas han entrado de lleno en este territorio. Además, la credibilidad permite que esta conexión perdure en el tiempo y sea sostenible. Aquellas capaces de acercarse al consumidor y hablarle en los términos que ellos necesitan ayuda a convertir a la marca en una elección por encima de lo racional.

¿Cómo llegan las marcas a desarrollar esa conexión con los consumidores?

Las marcas quieren humanizarse, parecer reales. Lograr empatizar con nosotros. A día de hoy el cubrir la necesidad del cliente se da por supuesto. Es como cuando vas a una entrevista de trabajo y ya ni te preguntan por el nivel de inglés. Ahora lo que buscan son experiencias. Qué has llegado a hacer con ese nivel de inglés (has viajado mucho, has conocido gente de otros países…. ) Y con las marcas lo mismo. Buscan tener una transcendencia emocional más allá de suplir una posible demanda.

Un ejemplo que me encontré el otro día fue el de la marca Coca Cola. Soy seguidora de varios youtubers y justamente uno de mis favoritos (Alex Puértolas)  hizo una colaboración con la famosa marca la semana pasada. En el vídeo se veía una fiesta entre amigos, grabada por el propio anfitrión, en la que disfrutaban de unas pizzas caseras y un juego de mesa de toda la vida mientras bebían Coca Cola y pasaban un rato divertido. Ni más ni menos. Ni trampa ni cartón. Sinceramente me gustó mucho. Los youtubers son símbolo de naturalidad y no están atados a ningún paraguas de marca. Ellos son su propia marca y eso les dota de un poderosa credibilidad. Me creo la marca porque antes he creído en el youtuber. Ví como la marca Coca Cola hacía coherencia a su eslogan de destapar la felicidad y el de compartir una Coca Cola con los tuyos,  además de conseguir una armonía con el estilo de vídeos que hace Alex.

Credibilidad como base del proceso de construcción

Credibilidad es sin lugar a dudas una palabra clave en el concepto de la conexión con personas y es realmente curioso como mientras las marcas intentan buscar esa credibilidad por todos los medios posibles y desarrollar empatía a cada paso que dan; nosotros, como seres empáticos que somos por naturaleza, parece que nos empeñamos en perderla. No hay cosa que más rabia me de que leer artículos del tipo palabras imprescindibles para poner en un curriculum, consejos standards que no buscan ningún ápice de diferenciación o incluso ver plagios en los perfiles profesionales queriendo pretender ser una cosa que no somos. Siempre lo he dicho: debemos conocernos a nosotros mismos. Debemos mantener una coherencia entre lo que somos y lo que pretendemos ser ya que si no aparecerá asincronía entre nuestra reputación, nuestra identidad digital y la marca personal que tengamos atacando de lleno a nuestra credibilidad.

Ser marca está bien, pero sin perder nuestro lado humano

La era digital nos ha forzado a poseer una identidad digital. Dicho así un poco bruto… si no estás en la red, no existes. ¿Acaso no desconfiamos de la persona que todavía no tiene Facebook? ¿O Twitter?  Pero una cosa es tener presencia digital y otra diferente que nos convirtamos en clones los unos de los otros. Debemos encontrar un equilibrio entre quién somos, qué sabemos, qué decimos, qué hacemos, qué nos apasiona, de quién nos rodeamos. Y qué queremos ser.

Puntos claves de la identidad digital para diferenciarnos

Autonomía: tener el control sobre nuestra propia vida/actividad. Pensemos que los trabajos o los proyectos son caducos pero nuestra marca personal nos va a acompañar toda la vida.

Dominio sobre la actividad: el deseo de hacer mejor algo que nos interesa. Pero que nos interesa de verdad, no que es trending toping esta semana. Ahí reside la verdadera diferenciación y la conexión del yo analógico y el yo digital.

Tener un propósito: el anhelo de transformar lo que hacemos en algo más grande que nosotros mismos y por encima de nuestras ambiciones propias.

 

Por todo ello, sea cual sea la estrategia de identidad digital que te hayas propuesto seguir no olvides incluir tus rasgos, tu estilo y tu forma de hacer las cosas y ver la vida, conectando así con las personas y trasladando nuestra diferenciación personal al mundo digital. 

Escrito por

Graduada en Biotecnología por la Universitat de Barcelona y master en Marketing farmacéutico en EADA. Trabajando en Marketing en Boehringer Ingelheim, donde intento aportar valor a través de la innovación constantemente. Me encanta la comunicación y el marketing. Si me tuviera que definir en una palabra sería naturalidad. Otro rasgo definitorio sería mi curiosidad hacia el mundo que me rodea y mi flexibilidad ante las circunstancias. Siempre en búsqueda de nuevos retos. Aprendiendo cada día un poquito más.

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